“Solo quiero consultar mi saldo”, dijo la mujer de 90 años — El millonario rió… hasta que vio esto

Charles se había ido.

El banco había cambiado.

Las becas se ampliaron. Las políticas se reescribieron.

Margaret continuó visitando, no para consultar saldos, sino para entrevistar a estudiantes.

Había demostrado algo duradero:

La verdadera riqueza no es lo que acumulamos.
Es lo que usamos para ayudar a los demás.

Y ese día, en un vestíbulo de mármol, triunfó la dignidad.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.