“Soy dueño de esta casa, hijo, y acabas de violar la cláusula de moralidad”. — El misterioso padre de la esposa apareció para recordarle al arrogante CEO que su estilo de vida dependía de la mujer a la que acababa de traicionar.

La arrastraron hasta la puerta principal y la arrojaron sobre el frío empedrado del camino de entrada. Mientras contemplaba la imponente fachada de la mansión, con Camilla saludando desde el balcón con su collar, Isabella dejó de llorar. Max había cometido un error fatal. Creía ser el dueño del mundo, pero había olvidado un pequeño detalle en la letra pequeña de su vida: no era dueño de la mansión. Ni siquiera era dueño de la silla en la que se sentaba.

Max acababa de echar a la calle a la única persona que protegía su secreto más oscuro. Mientras celebraba su "victoria", el verdadero dueño de la propiedad acababa de recibir una llamada. ¿Qué hará el misterioso padre de Isabella cuando descubra que su inquilina morosa acaba de humillar a su hija embarazada ante toda la ciudad?

Parte 2: El desalojo del Rey del Papel
Isabella pasó esa noche en un refugio para mujeres, temiendo que Max congelara sus cuentas bancarias, lo que hizo a la mañana siguiente. Sin embargo, no estaba sola. Su primera llamada no fue a un abogado, sino a su padre, Arthur Rossini. Para el mundo, Arthur era un tranquilo jubilado que vivía en el campo. Para el sector inmobiliario, era "El Fantasma", un magnate dueño de la mitad de los edificios comerciales de la ciudad a través de fideicomisos anónimos, incluyendo la mansión donde vivía Max.

Cegado por el narcisismo, Max siempre creyó que la casa era una herencia familiar que Isabella había aportado al matrimonio, pero que legalmente le pertenecía por usucapión o derechos conyugales. Nunca se molestó en leer el contrato de arrendamiento que Arthur le hacía firmar cada año con la excusa de "formalidades fiscales". La realidad era brutal: Max pagaba 15.000 dólares al mes de alquiler y llevaba seis meses de retraso.

Durante la semana siguiente, Isabella actuó con la precisión de la asistente legal que era. Mientras Max inundaba las redes sociales con fotos de Camilla y difamaba a Isabella con acusaciones falsas de infidelidad, Isabella se reunía con Rosa, la empleada doméstica. Rosa, fiel a Isabella, la dejó entrar a la casa una noche mientras Max y Camilla estaban de fiesta. Isabella fotografió documentos financieros ocultos en la caja fuerte, revelando que Sterling Tech tenía una deuda de 4,7 millones de dólares y que Max estaba malversando fondos para mantener su estilo de vida.

El día del juicio llegó un martes lluvioso. Max desayunaba con Camilla en la terraza, burlándose de los titulares de prensa que había manipulado. "Pronto volverá arrastrándose para llegar a un acuerdo", rió Max.

De repente, las puertas principales se abrieron de golpe. No era Isabella pidiendo clemencia. Era Arthur Rossini, flanqueado por cuatro abogados corporativos y el sheriff del condado.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.