SU EX LA INVITÓ A SU BODA PARA HUMILLARLA… PERO ELLA LO DEJÓ EN SHOCK…

Alejandra, vestida con un traje sastre color crema, recorría los pasillos saludando a los empleados. A sus 35 años, su belleza se había acentuado con la madurez y la confianza que da el éxito. Los resultados del primer trimestre superaron las expectativas, informó Marta. su asistente mientras caminaban hacia la sala de juntas. Las ventas de la línea para pieles maduras aumentaron un 30%. Excelente, respondió Alejandra. Y la nueva línea orgánica, lista para lanzamiento el próximo mes. Las pruebas finales fueron perfectas.

Dos años habían pasado desde la batalla legal con los sobrinos de doña Antonia. Dos años de trabajo intenso transformando la pequeña empresa familiar en una marca reconocida nacionalmente. La reunión con los ejecutivos de marketing transcurrió con eficiencia. Alejandra escuchaba atentamente cada propuesta haciendo preguntas precisas. Ya no era la joven insegura que temblaba ante figuras de autoridad. Ahora ella era la autoridad. Quiero que nuestra campaña enfatice los ingredientes naturales”, indicó no solo como estrategia de venta, sino como filosofía de empresa.

Honramos así la visión de doña Antonia. Después de la reunión, su chóer la llevó a recoger a los gemelos en la escuela San Patricio, un colegio privado discreto donde nadie conocía su historia. Pablo y Pedro, ahora con 7 años, esperaban en la entrada. Aunque idénticos físicamente, sus personalidades seguían siendo opuestas. Pablo, extrovertido y enérgico, Pedro reflexivo y observador. “Mamá!”, gritó Pablo corriendo hacia el auto. “Gané la carrera de natación y yo saqué 10 en matemáticas”, añadió Pedro más calmado.

Alejandra los abrazó a ambos, respirando el aroma de sus cabellos. Por más ocupada que estuviera, jamás delegaba estos momentos. Ella misma los recogía de la escuela tres veces por semana sin excepción. “Estoy orgullosa de los dos”, dijo besando sus frentes. “Listos para ver la casa nueva. Los ojos de los niños se iluminaron. Después de meses de búsqueda, Alejandra había encontrado la casa perfecta, una propiedad moderna en una comunidad cerrada. Con seguridad las 24 horas y lejos de miradas curiosas.

El auto se detuvo frente a una elegante residencia de líneas contemporáneas. Un jardín impecable rodeaba la casa de dos pisos con grandes ventanales. Es enorme, exclamó Pablo saltando del auto. ¿Tiene piscina?, preguntó Pedro. Y cancha de tenis, sonrió Alejandra disfrutando su entusiasmo. Vamos a explorarla. La casa era espaciosa y luminosa, con cinco habitaciones, estudio, sala de juegos y una cocina que haría feliz a cualquier chef. Alejandra había supervisado personalmente cada detalle de la decoración, creando un ambiente cálido pero elegante.

“Esta es tu habitación, Pablo”, dijo abriendo una puerta. “Y esta la tuya, Pedro.” Pero están conectadas por esa puerta para que puedan estar juntos cuando quieran. Los niños corrieron a explorar sus nuevos dominios, gritando de emoción ante cada descubrimiento. Alejandra se quedó en el pasillo observándolos. A veces no podía creer cuánto había cambiado su vida. De secretaria rechazada y embarazada a empresaria exitosa con casa propia y futuro asegurado para sus hijos. Esa noche, después de acostar a los gemelos, Alejandra salió al balcón de su habitación.

La vista de la ciudad iluminada le recordó sus días en San Diego cuando soñaba con un futuro junto a Sebastián. Su teléfono sonó interrumpiendo sus pensamientos. Señora Mendoza, perdónela ahora. Era Ricardo, su director financiero. Acaba de confirmarse. La cadena Luxury Stores aceptó nuestras condiciones. Cosméticos. Antonia estará en sus tiendas a partir del próximo mes. La noticia era extraordinaria. Luxury Stores era la cadena de tiendas departamentales más exclusiva del país. Estar en sus estanterías significaba reconocimiento nacional e internacional.

Gracias, Ricardo, es una excelente noticia. Después de colgar, Alejandra sonríó. Doña Antonia estaría orgullosa. La pequeña empresa que comenzó como pasatiempo ahora competía con marcas internacionales. Al día siguiente, en la oficina, Alejandra reunió a todo el personal para dar la noticia. Los aplausos y vítores llenaron la sala de conferencias. Este logro es de todos, dijo con sinceridad. Cada persona en esta empresa ha contribuido a construir lo que somos hoy. Entre la multitud, Alejandra distinguió a Carmen, una de las primeras empleadas de doña Antonia, ahora supervisora de producción.

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