SU EX LA INVITÓ A SU BODA PARA HUMILLARLA… PERO ELLA LO DEJÓ EN SHOCK

El abogado, un hombre mayor que había servido a la familia Vidal por décadas, leyó las últimas voluntades de doña Antonia con voz firme. A Alejandra Mendoza y sus hijos, Pablo y Pedro, les dejo la empresa Esencias Vidal, la mansión familiar y la mitad de mis bienes en agradecimiento por el amor y compañía que me brindaron en mis últimos años. El grito de Silvia interrumpió la lectura.

Esto es un fraude, exclamó poniéndose de pie. Esta mujer manipuló a nuestra tía cuando estaba débil y enferma. El testamento fue firmado hace 6 meses cuando doña Antonia gozaba de plena lucidez mental”, respondió el abogado con calma. “Ya hay un video donde ella explica sus razones. Lo impugnaremos”, amenazó Jorge. Esa empresa nos pertenece por derecho familiar.

Alejandra, que había permanecido en silencio, se levantó con dignidad. “Doña Antonia sabía que harían esto,” dijo con voz clara. “Por eso dejó todo en regla. Pueden intentar lo que quieran, pero respetaré su última voluntad hasta las últimas consecuencias.” La batalla legal que siguió fue brutal. Jorge y Silvia contrataron abogados agresivos que cuestionaron la salud mental de doña Antonia, la integridad de Alejandra e incluso insinuaron relaciones inapropiadas.

Pero doña Antonia, sabia hasta el final, había preparado todo. El video testamentario, las evaluaciones médicas que certificaban su lucidez y los testimonios de amigos respetados en la comunidad formaron una muralla impenetrable. Seis meses después, el juez falló a favor de Alejandra. La empresa, la mansión y la herencia quedaron definitivamente en sus manos.

Esa noche, sola en el jardín donde tantas veces había visto a doña Antonia contemplar las estrellas, Alejandra lloró no por la victoria legal, sino por la ausencia de quien había sido su guía y protectora. Lo logramos, doña Antonia”, susurró al cielo estrellado. “Y cumpliré mi promesa. Seré feliz por usted y por mis hijos.

” Lo que no sabía era que la vida aún guardaba sorpresas, algunas dulces y otras amargas, en el camino que apenas comenzaba a recorrer como heredera del legado Vidal. El sol de la mañana iluminaba la nueva sede de cosméticos Antonia. El edificio de cristal y acero, ubicado en la zona empresarial de San Diego poco tenía que ver con el modesto invernadero donde todo comenzó.

Alejandra, vestida con un traje sastre color crema, recorría los pasillos saludando a los empleados. A sus 35 años, su belleza se había acentuado con la madurez y la confianza que da el éxito. Los resultados del primer trimestre superaron las expectativas, informó Marta. su asistente mientras caminaban hacia la sala de juntas.

Las ventas de la línea para pieles maduras aumentaron un 30%. Excelente, respondió Alejandra. Y la nueva línea orgánica, lista para lanzamiento el próximo mes. Las pruebas finales fueron perfectas. Dos años habían pasado desde la batalla legal con los sobrinos de doña Antonia. Dos años de trabajo intenso transformando la pequeña empresa familiar en una marca reconocida nacionalmente.

La reunión con los ejecutivos de marketing transcurrió con eficiencia. Alejandra escuchaba atentamente cada propuesta haciendo preguntas precisas. Ya no era la joven insegura que temblaba ante figuras de autoridad. Ahora ella era la autoridad. Quiero que nuestra campaña enfatice los ingredientes naturales”, indicó no solo como estrategia de venta, sino como filosofía de empresa.

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