Honramos así la visión de doña Antonia. Después de la reunión, su chóer la llevó a recoger a los gemelos en la escuela San Patricio, un colegio privado discreto donde nadie conocía su historia. Pablo y Pedro, ahora con 7 años, esperaban en la entrada. Aunque idénticos físicamente, sus personalidades seguían siendo opuestas.
Pablo, extrovertido y enérgico, Pedro reflexivo y observador. “Mamá!”, gritó Pablo corriendo hacia el auto. “Gané la carrera de natación y yo saqué 10 en matemáticas”, añadió Pedro más calmado. Alejandra los abrazó a ambos, respirando el aroma de sus cabellos. Por más ocupada que estuviera, jamás delegaba estos momentos. Ella misma los recogía de la escuela tres veces por semana sin excepción.
“Estoy orgullosa de los dos”, dijo besando sus frentes. “Listos para ver la casa nueva. Los ojos de los niños se iluminaron. Después de meses de búsqueda, Alejandra había encontrado la casa perfecta, una propiedad moderna en una comunidad cerrada. Con seguridad las 24 horas y lejos de miradas curiosas.
El auto se detuvo frente a una elegante residencia de líneas contemporáneas. Un jardín impecable rodeaba la casa de dos pisos con grandes ventanales. Es enorme, exclamó Pablo saltando del auto. ¿Tiene piscina?, preguntó Pedro. Y cancha de tenis, sonrió Alejandra disfrutando su entusiasmo. Vamos a explorarla. La casa era espaciosa y luminosa, con cinco habitaciones, estudio, sala de juegos y una cocina que haría feliz a cualquier chef.
Alejandra había supervisado personalmente cada detalle de la decoración, creando un ambiente cálido pero elegante. “Esta es tu habitación, Pablo”, dijo abriendo una puerta. “Y esta la tuya, Pedro.” Pero están conectadas por esa puerta para que puedan estar juntos cuando quieran. Los niños corrieron a explorar sus nuevos dominios, gritando de emoción ante cada descubrimiento.
Alejandra se quedó en el pasillo observándolos. A veces no podía creer cuánto había cambiado su vida. De secretaria rechazada y embarazada a empresaria exitosa con casa propia y futuro asegurado para sus hijos. Esa noche, después de acostar a los gemelos, Alejandra salió al balcón de su habitación.
La vista de la ciudad iluminada le recordó sus días en San Diego cuando soñaba con un futuro junto a Sebastián. Su teléfono sonó interrumpiendo sus pensamientos. Señora Mendoza, perdónela ahora. Era Ricardo, su director financiero. Acaba de confirmarse. La cadena Luxury Stores aceptó nuestras condiciones. Cosméticos. Antonia estará en sus tiendas a partir del próximo mes. La noticia era extraordinaria.
Luxury Stores era la cadena de tiendas departamentales más exclusiva del país. Estar en sus estanterías significaba reconocimiento nacional e internacional. Gracias, Ricardo, es una excelente noticia. Después de colgar, Alejandra sonríó. Doña Antonia estaría orgullosa. La pequeña empresa que comenzó como pasatiempo ahora competía con marcas internacionales.
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