Su madre cruel invitó a su ex a su boda… pero ella llegó con gemelos y los destrozó a los dos.

—¡Es una cazafortunas! ¡Te está atrapando!

Elodie la cortó con una frialdad impecable.

—No quiero tu dinero. Yo gano el mío. Tengo mi propio despacho. Vine en mi propio auto. Estoy aquí para que entiendas algo: no me rompiste. Me construiste.

Los murmullos se convirtieron en un rugido. Teléfonos arriba. Grabaciones. La “boda del siglo” ya era el escándalo del año.

Sophia miró a Victoria. Miró a Lucas llorando de rodillas frente a sus hijos.

Y soltó el ramo.

—Creo… —dijo, atravesando el ruido— que la boda se cancela.

Pero aún no terminaba.

Porque cuando Lucas estiró la mano hacia Oliver, el niño se escondió detrás del terciopelo azul.

—No te conozco —dijo Oliver, claro, simple.

Y esa frase hizo más daño que el abandono de hace cuatro años.

Elodie sonrió. No una sonrisa alegre.

Una sonrisa fría, satisfecha.

—Vamos, chicos —dijo, girándose—. Ya vimos el show. Hora de ir por helado.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.