¡TE DOY MIL DÓLARES SI ME ATIENDES EN INGLÉS!” SE BURLÓ EL MILLONARIO… LO QUE ELLA DIJO CAMBIÓ TODO —Te doy mil dólares si me atiendes en inglés.
Lucía no respondió. No hacía falta.
Valeria salió de la oficina con los ojos llenos de lágrimas contenidas. Camila la abrazó. En el pecho de Valeria, la palabra “injusticia” ardía como fuego.
Entonces, desde la entrada, una voz firme se alzó:
—Ella no va a ninguna parte.
Todos se giraron. Eric estaba allí, de pie, sin la sonrisa de siempre.
—Señor Von Bauer —balbuceó Lucía—, esto es un asunto interno del restaurante.
—Este restaurante pertenece a mi grupo de inversión desde hace dos semanas —respondió él, apoyando las manos en el escritorio—. Así que cualquier problema con la señorita Torres también es asunto mío. Y le voy a decir algo muy claro: nadie la va a despedir por algo que yo provoqué.
Valeria sintió el piso moverse. No sabía si eso era otra forma de control o un verdadero acto de defensa. Lo miró a los ojos.
—No necesito que me salve, señor —dijo con voz quebrada, pero firme—. Lo único que necesitaba era respeto, aquella noche. Nada más.
—Lo sé —respondió él, bajando la mirada—. Pero no voy a quedarme callado mientras otros hacen lo mismo que yo hice una vez.
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