¡TE DOY MIL DÓLARES SI ME ATIENDES EN INGLÉS!” SE BURLÓ EL MILLONARIO… LO QUE ELLA DIJO CAMBIÓ TODO —Te doy mil dólares si me atiendes en inglés.

—Disculpe, señor —dijo Valeria, con un tono impecable—. Si ya terminó el espectáculo, puedo traerle la carta de vinos.

Las palabras eran suaves, pero cada sílaba tenía filo. Camila se apresuró a intervenir, ofreciendo una botella de cortesía para “compensar el malentendido”. Valeria, sin dejar de mirar a Eric, repitió despacio:

—¿Malentendido?

Él trató de recuperar el control.

—Tienes carácter, señorita, pero cuidado… el orgullo no paga las cuentas.

—Ni el dinero compra educación, señor —respondió ella, sin subir la voz.

En ese instante, algo se quebró dentro de él. Y algo se levantó dentro de ella.

Valeria se alejó hacia la barra con la bandeja en la mano. Caminaba con aparente tranquilidad, pero por dentro sentía la adrenalina todavía corriendo por sus venas. No sabía si la iban a regañar, si perdería el trabajo, si su nombre quedaría vetado en todos los restaurantes de la zona. Lo único que sabía era que, por primera vez en mucho tiempo, no se había tragado la humillación.

—Estás loca —susurró Camila, apenas la tuvo cerca—. Ese hombre puede hacer que te despidan hoy mismo.

Valeria dejó la bandeja, respiró profundo y respondió:

—Si me despiden por decir la verdad, que así sea. Hay cosas que duelen más que perder un trabajo.

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