¡TE DOY MIL DÓLARES SI ME ATIENDES EN INGLÉS!” SE BURLÓ EL MILLONARIO… LO QUE ELLA DIJO CAMBIÓ TODO —Te doy mil dólares si me atiendes en inglés.
—Buenas tardes, señor Von Bauer —dijo con el mismo tono profesional de siempre—. ¿Qué desea ordenar hoy?
—Solo un café negro. —Pausó un segundo—. Y… si no te molesta, una conversación.
Ella sostuvo la bandeja entre las manos.
—Depende del tema.
Él sonrió, pero ya no había burla en su gesto.
—De ayer. De cómo lograste que todo el restaurante se volviera en mi contra en cinco segundos.
—Yo no hice nada, señor —respondió tranquila—. Solo hablé su idioma. Usted decidió cómo usar el suyo.
Esta vez, Eric no se defendió. No se rió. No hizo chistes.
—Tienes razón —admitió—. No suelo disculparme, pero anoche me vi reflejado en algo que no me gustó.
Sus palabras la tomaron por sorpresa. Por un momento, Valeria creyó ver sinceridad en sus ojos. Ese detalle la desconcertó más que cualquier grito.
Días después, comenzó a notarse el cambio. Eric volvió al restaurante varias veces. Siempre solo, siempre pidiendo un café negro. Ya no levantaba la voz ni llamaba la atención. Se quedaba en una mesa al fondo, observando en silencio.
Valeria fingía no verlo, pero sentía su mirada cada vez que pasaba cerca. No era la mirada sucia del poder, era otra cosa… una mezcla de curiosidad, respeto y algo que ella prefería no nombrar.
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