¡TE DOY MIL DÓLARES SI ME ATIENDES EN INGLÉS!” SE BURLÓ EL MILLONARIO… LO QUE ELLA DIJO CAMBIÓ TODO —Te doy mil dólares si me atiendes en inglés.
Ella lo miró en silencio. No confió de inmediato en esas palabras, pero notó una grieta real en su armadura.
Cuando Eric se fue, dejó el dinero justo en la cuenta y, debajo, un papel doblado: “No todos los idiomas se hablan con palabras”.
Valeria guardó ese papel en el bolsillo del delantal, sin saber todavía qué significaba para su vida.
La tranquilidad duró poco.
Un día, a la hora de la comida, la dueña del restaurante, Lucía Treviño, apareció con el rostro tenso. Un periodista rondeaba por la zona, alguien había tomado una foto de Valeria y Eric hablando bajo la lluvia en la puerta del local. A la distancia, parecía una escena íntima.
Valeria fue llamada a la oficina.
—¿Puedes explicarme esto? —preguntó Lucía, mostrando la imagen en la pantalla del celular.
—Estábamos hablando. Nada más.
—La gente no lo ve así. ¿Sabes lo que implica tener al señor Von Bauer relacionado con una mesera?
—Yo no controlo lo que inventan los demás, señora.
—Pero sí controlas lo que haces tú —respondió la dueña, cruzándose de brazos—. Y debo proteger la reputación del restaurante.
—¿Está diciéndome que estoy despedida? —preguntó Valeria, con la voz apenas temblorosa.
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