Olivia sobrevivió.
Daniel fue arrestado esa misma noche.
El apartamento, antes lleno de lujo y prestigio, se convirtió en un tumba de silencio y culpa.
Y yo… cada vez que despierto a las tres de la mañana y escucho el sonido del agua o la lluvia contra la ventana, recuerdo esa noche:
el agua, el llanto, la sangre.
Y me pregunto:
¿En qué momento mi hijo dejó de ser el niño dulce que crié, para convertirse en un hombre perdido en su propia oscuridad?
Aun con el corazón roto, sigo rezando cada noche…
para que Dios lo perdone,
y para que ninguna madre tenga que ver lo que yo vi aquella madrugada.
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