Toda la familia reunida

No despertó por la mañana. Permaneció para siempre en su tierra. Muchas fotografías antiguas yacían sobre la mesa. Y una fresca. Pero arrugada, la misma desde la que sus seres queridos le habían sonreído ayer mismo.

Mientras estemos vivos, podemos hacer mucho.

Pedir perdón, agradecer a alguien, confesar nuestros sentimientos. Mientras vivamos, no tenemos derecho a posponer estas cosas para mañana. Al fin y al cabo, cuando alguien se va, nunca regresa, y quedan piedras tan grandes en nuestro corazón que será muy difícil soportarlas.

Debemos vivir por fe. Por la verdad. Y hacer el bien desde el corazón. Desde nosotros mismos. Ama y espera, valora los sentimientos de los demás, recuerda a quienes te dieron la vida y te ayudaron a levantarte.

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