Tras 7 años de divorcio, encontró a su exesposa trabajando como personal de limpieza, observando en silencio un vestido de un millón de dólares detrás del escaparate-diuy-nana


Su serenidad…
Esa presencia…
Le resultaban demasiado familiares.
Alejandro entrecerró los ojos.
Su corazón falló un latido.
—¿Mariana?
La mujer se giró.

Rostro natural, sin maquillaje. Algunas líneas finas en las comisuras de los ojos. Pero su mirada… seguía siendo profunda y sorprendentemente tranquila.
Era ella.

Su exesposa.
Siete años atrás, cuando su carrera comenzaba a despegar, Alejandro firmó el divorcio sin dudar.

¿La razón?
—Eres demasiado simple, demasiado lenta. No estás a la altura de un director.

La dejó con una casa humilde y ninguna ayuda.

Y ahora… la encontraba convertida en trabajadora de limpieza.

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