Una sonrisa de desprecio se dibujó en su rostro.
Se acercó haciendo ruido con los zapatos, de forma intencional.
Mariana seguía observando el vestido rojo en el maniquí: un diseño único llamado “Fénix de Fuego”, adornado con rubíes, tan elegante que cortaba la respiración.
Alejandro soltó una risa burlona.
—¿Te gusta?Mariana asintió con suavidad.—Es hermoso. Refinado. Poderoso.
La risa de Alejandro se hizo más fuerte.Sacó unos billetes pequeños de la cartera y los lanzó sobre el bote de basura junto a ella.
—Que te parezca bonito no significa nada. Gente como tú, aunque trabaje limpiando toda su vida, no podría pagar ni un botón de ese vestido.
Mariana no recogió el dinero.Solo miró el vestido una vez más.
