—Entonces, ¿me lo vas a dar por las buenas o vamos a dar explicaciones?
Verónica lo miró con atención. Sin gritos ni pánico. Solo tensión en sus ojos y una expresión fría y concentrada.
—¿De verdad crees que es buena idea? —preguntó en voz baja.
Los chicos intercambiaron miradas y rieron.
—¿Has oído eso? Nos está asustando.
“Chica, ¿te das cuenta de con quién estás hablando?”
“No hay nadie aquí. Solo tú y yo.”
Verónica sonrió de repente.
“Exactamente. Solo tú y yo.”
Uno de ellos se quedó paralizado.
“¿Por qué sonríes?”
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