Tu apartamento es grande…

—¿Entiendes que nuestra relación está arruinada ahora? —La miró.

—No, Vitya —Lida lo miró fijamente—. Ahora simplemente se han vuelto honestos.

Se quedó callado.

Y en ese silencio, Lida de repente se dio cuenta con claridad:

Él no estaba de su lado.

Y nunca lo había estado.

El 31 de diciembre, el apartamento estaba en silencio.

Nadie pululaba por el pasillo.

Nadie daba portazos.

Nadie tocaba sus cosas con las manos sucias.

Lida estaba sentada en el sofá con su pijama forrado de polar.

Había sándwiches de trucha en la mesa.

Un vino espumoso frío en su copa.

El teléfono estaba boca abajo.

Por fin vibró a medianoche.

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