Un mensaje de Tamara Ilyinichna:
"Bueno, al parecer valoras más el dinero que a tu familia".
Lida lo leyó.
Lo pensó.
Y por primera vez en muchos años, sonrió.
No respondió.
Conclusión
A veces, para conservar tu hogar, hay que perder la ilusión de la familia.
A veces, para seguir siendo uno mismo, hay que ser "malo" a ojos de los demás.
Lida celebró el Año Nuevo en silencio.
Sin el ganso.
Sin la carne en gelatina.
Sin las doce personas que consideraban su apartamento como suyo.
Y ese silencio valía más que cualquier cantidad de dinero.
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