Un chico desaliñado entró en una joyería de lujo y derramó incontables monedas sobre el reluciente mostrador. Un guardia intentó expulsarlo, hasta que el gerente se quedó paralizado al escuchar las palabras del chico que silenciaron a todos los clientes adinerados.

Un niño pequeño y harapiento vertía en silencio miles de monedas sobre el mostrador de cristal de una joyería de lujo.
El tintineo resonaba por el pulcro espacio, provocando miradas irritadas de los clientes adinerados que estaban cerca.

Un guardia de seguridad apretó con más fuerza su porra, listo para echar al niño por ser "una vergüenza" en un lugar tan lujoso.

Pero la encargada de la tienda levantó la mano, deteniéndolo al oír hablar al niño.

"Sí, señora. Son 5250 pesos en total. Los conté anoche, tres veces".

La Sra. Carla parpadeó sorprendida.

"¿De dónde sacó tantas monedas?"

El niño, Popoy, bajó la cabeza y se limpió la nariz con la manga.

"Recojo reciclables, señora. Botellas, periódicos viejos, chatarra de la calle. Ahorré este dinero durante todo un año".

Popoy levantó la cara, con los ojos llenos de lágrimas.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.