Un hombre rico perdió lentamente la vista hasta que una chica tranquila en el parque le susurró: "No te estás quedando ciego, es tu esposa quien te está poniendo algo en la comida", revelando un plan oculto que nadie quería ver.

Harlan apretó los puños hasta que le dolieron los nudillos, porque la traición duele incluso cuando uno se prepara para ella. Sin embargo, bajo el dolor, se percibía un ligero alivio, porque el miedo ya no era frívolo.

"Ese no es un vecino", dijo Reid en voz baja, observando las marcas de tiempo.

Pasaron horas antes de que el hombre se fuera, ajustándose la chaqueta como si nada hubiera pasado, y Harlan miraba la pantalla como se mira una grieta en el cristal, porque una vez que la ves, no puedes fingir que no está ahí.

Al día siguiente, el mismo hombre regresó, y después de irse, Reid lo siguió desde una distancia prudencial, regresando con una dirección y una foto de un letrero descolorido en una calle estrecha bordeada de pequeños locales.

Una pequeña clínica, de aspecto barato, silenciosamente segura de su propio secretismo.

Harlan leyó el nombre del teléfono de Reid y sintió un nudo en el estómago.

Dr. Adrian Kline, Medicina Integral.

El nombre que golpeó a Juniper como un recuerdo
Harlan se encontró con Juniper en el parque al tercer día, y ella pareció percibir el cambio en su postura incluso antes de que hablara.

"Encontraste algo", dijo.

"Tenías razón", respondió Harlan, y su voz sonó más vieja de lo que deseaba. "Viene un hombre a mi casa, y hay un médico, Adrian Kline".

Juniper se quedó muy quieta, y sus ojos se abrieron lo suficiente como para mostrar cuánto se esforzaba por mantener la compostura.

"Kline", susurró, sintiendo el sabor del nombre como un moretón. "Mi madre dijo ese nombre una vez, tarde en la noche, cuando creía que estaba dormida".

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.