Un hombre viudo se sentó solo en una boda hasta que tres niñas le susurraron: "Solo finge que eres nuestro papá para que nuestra mamá no se siente sola". Lo que comenzó como un favor se convirtió en la familia que nunca planeó.

Una mesa tranquila al final de la sala
Al fondo del salón, donde las luces se atenuaban y el ruido perdía su intensidad, Jonathan Hale se sentaba solo en la mesa diecisiete con una taza de té que hacía tiempo que había dejado de humear, su superficie intacta, su calor desvaneciéndose como solía ocurrirle en sus tardes cuando asistía a celebraciones sin motivo alguno. A su alrededor, la boda avanzaba con alegría confiada: risas inundando la sala, copas tintineando a un ritmo despreocupado, el DJ anunciando otra tradición con el entusiasmo de quien nunca ha aprendido lo que significa soportar el silencio.

Jonathan lo observaba todo como tras un cristal.

Habían pasado casi cuatro años desde que Mara, su esposa, se había esfumado silenciosamente de su vida compartida tras una repentina crisis médica que llegó sin previo aviso y se fue sin explicación, llevándose consigo la familiaridad de sus mañanas, sus discusiones por nada y el consuelo de saber que alguien siempre lo buscaría en la oscuridad. Desde entonces, dominaba la coreografía de las apariciones públicas: llegar puntual, felicitar a la pareja, firmar el libro de visitas, sonreír con moderación y marcharse antes de que le salieran los dientes.

Sus dedos se cerraron sobre las llaves del coche, preparándose para escapar.

Tres cintas iguales
"Disculpe, señor."

Jonathan levantó la vista, esperando encontrar a un camarero que se disculpaba o a una invitada perdida.

En cambio, tres chicas idénticas estaban junto a su mesa, alineadas con tanta precisión que tardó un instante en comprender que eran personas distintas y no el efecto de una mirada cansada. Parecían tener unos seis años, cada una con rizos pálidos recogidos con cintas rosa rubor a juego, vestidos pulcramente planchados y expresiones solemnes de una manera que los niños rara vez lograban sin ensayo.

"¿Buscan a alguien?", preguntó Jonathan con suavidad, mirando hacia la habitación como si su madre ya las estuviera buscando.

"Las encontramos a propósito", dijo la chica de la izquierda con voz segura.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.