Un hombre viudo se sentó solo en una boda hasta que tres niñas le susurraron: "Solo finge que eres nuestro papá para que nuestra mamá no se siente sola". Lo que comenzó como un favor se convirtió en la familia que nunca planeó.

Una Presentación Imprevista
Evelyn se detuvo en la mesa, con voz cuidadosamente educada.

“Chicas, lo siento mucho, señor. Espero que no las hayan estado molestando”.

De cerca, Jonathan notó las tenues líneas de agotamiento en las comisuras de sus ojos, cómo su compostura se debía menos a la confianza y...

Más sobre la resistencia.

“No lo han hecho”, respondió, poniéndose de pie como le había enseñado su madre. “En realidad, solo me estaban convenciendo de que me sentara contigo. Estar solo en las bodas puede resultar… pesado”.

Evelyn dudó, con una leve esperanza en su rostro antes de disimularla.

“De verdad que no tienes que hacerlo”.

“Quiero”, dijo Jonathan, señalando su té abandonado. “De todos modos, estaba reuniendo el coraje para presentarme”.

Un toque de color le subió a las mejillas, y su sonrisa practicada se suavizó hasta convertirse en algo genuino.

“Evelyn Carter”, dijo, extendiendo la mano. “Y estos tres son mi hermoso caos”.

“Jonathan Hale”, respondió él, con una calidez que se extendía entre sus palmas.

A espaldas de Evelyn, Lily, Nora y June le levantaron los pulgares con entusiasmo.

Una mesa que había pasado desapercibida
La mesa de Evelyn, la número veintitrés, estaba escondida en un rincón, fácilmente inadvertida para cualquiera que no la buscara. Jonathan le acercó una silla, ganándose una mirada de sorpresa que sugería que tales gestos se habían vuelto raros en su vida.

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