Subió a ver a Chris.
"Soy Lisa, trabajadora de mantenimiento. Estoy aquí..."
Nuestro James. Nunca ha faltado un día. No tenemos su número... Por favor, no le rebajen el sueldo. Creo que algo le ha pasado.
Chris la miró fijamente un momento.
"Gracias, Lisa. Yo me encargo", dijo en voz baja.
Cuando se quedó solo, suspiró:
"Toby tiene suerte de haberla encontrado".
Esa noche, Chris fue a la mansión de Toby.
"Mientras pensabas, alguien estaba preocupado por ti", dijo.
"¿Quién?"
"Lisa. Vino a defender tu caso, sin siquiera tener tu número. Dice que eres un buen hombre". Toby apartó la mirada, con el corazón latiéndole con fuerza.
"La veré. Pronto".
Llegó el gran día. El hospital estaba luminoso y alegre. Médicos y enfermeras se alineaban en el vestíbulo. Las puertas del ascensor se abrieron. Un hombre alto y elegante, con traje negro y gafas de sol, dio un paso al frente. Chris lo siguió, radiante.
"Espera... ¿Eres... James?", susurró alguien.
Musa dejó caer la fregona.
"Trabajé con un multimillonario sin saberlo...", susurró. Toby se quitó las gafas y se abrió paso entre la multitud. Vivien, Stella y Becky se quedaron paralizadas.
Al fondo, Lisa, que había estado limpiando una ventana, se dio la vuelta.
"James..."
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