Literalmente.
Roberto, de pie en el umbral, sintió el aire sofocante.
Ante él, la escena se desarrollaba a cámara lenta, una auténtica pesadilla.
Su esposa, Vanessa, tenía la mano levantada, los dedos apretados como garras, lista para golpear brutalmente.
Pero no contra un adulto.
El ataque iba dirigido a Sofía, su hija ciega de siete años.
Y en medio, como un escudo humano tembloroso pero inquebrantable, estaba María.
La criada tenía los ojos cerrados, esperando el impacto, protegiendo la cabeza de la pequeña con su propio cuerpo.
Pero lo peor no fue el gesto violento.
Fue lo que Vanessa gritó justo antes de bajar la mano.
Una frase que se congeló en la mente de Roberto como un picahielos:
"¡Fuera, estúpida criada! ¡Ya he tenido suficiente de esta inútil!" "¡Debería haber muerto en el accidente con su madre!"
El silencio que siguió fue insoportablemente pesado.
Vanessa respiraba con dificultad, con el rostro desencajado por la ira.
María sollozaba en silencio, aferrándose a las rodillas de la pequeña Sofía, quien estaba paralizada por el terror.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
