UN VIAJERO DE PRIMERA CLASE SE BURLA DE UNA MADRE CON UN BEBÉ LLORANDO—SIN SABER QUE SABOTA SU PROPIO DESTINO
“Ella es enfermera. Viajaba para atender a niños terminales en un hospital benéfico. Su bebé tenía una infección de oído e hizo lo que pudo.”
Álex se reclinó en la silla, aturdido.
No solo se había humillado: había faltado al respeto a una enfermera, a una madre que dedicaba su vida a ayudar.
El hombre que cedió el asiento era un profesor jubilado que había acogido a más de 20 niños.
Verdadera bondad. Verdadera humildad.
A la semana siguiente, Álex pidió reunirse con la madre.
No fue con excusas ni guiones. Solo con honestidad.
Se vieron en una pastelería cerca de su trabajo. Ella llegó con el bebé en el cochecito, cautelosa.
—No sabía si vendrías —dijo en voz baja.
—Tenía que hacerlo —respondió él—. Te debo una disculpa.
Ella esperó.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
