Una mesa de aniversario, brindis y sonrisas: y de repente el marido habla de divorcio como si estuviera declarando victoria.

Igor se levantó de un salto:

"¡Ya está! ¡Te demandaré!"

María asintió:

"Demándame. Y en el juicio, explicarás por qué se gastó el dinero en Alina mientras los niños pedían zapatillas nuevas".

Alina se dio la vuelta, y ese movimiento lo transmitió todo: ya entendía que Igor no era un "ganador", sino el hombre que la había llevado a la inmundicia ajena.

Y entonces María dijo lo más importante, sin emoción, simplemente como conclusión:

"No te estoy frenando. Habrá divorcio. Pero el apartamento pasará a los niños. Y tú te quedarás con lo que es realmente tuyo: las consecuencias".

Etapa 5. "Joven, comprensivo" resulta no ser tan cierto: cuando Igor pierde apoyo donde esperaba alegría, Alina salió primero a la escalera, dando un portazo.

Igor corrió tras ella:

"¡Alina, para!"

María la oyó hablar rápido y enfadado a través de la puerta:

"¡Me dijiste que lo tenías todo resuelto! ¡Que el apartamento sería tuyo! ¡Que tu mujer firmaría y se iría! Y luego... un acuerdo prenupcial... declaraciones... ¿Quién eres tú, después de todo?"

Igor murmuró algo, intentando tomarle la mano.

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