La chica era realmente joven. De unos veinticinco años, bien arreglada, con la mirada fría. Llevaba un pequeño bolso y la seguridad de quien no había venido a pedir, sino a recibir.
"Esta es Alina", dijo Igor, sin mirar a María. "Mi futura esposa".
Liudmila Serguéievna asintió con orgullo, como si hubiera demostrado la "elección correcta".
María miró a Alina, no con odio. Con interés. Y preguntó con mucha calma:
"Alina, ¿sabías que Igor se divorció de su esposa ayer con una copa de vino delante de los niños?"
Alina hizo una ligera mueca, pero enseguida recuperó la compostura.
"Sé que es un hombre fuerte que está cansado de...", buscó la palabra, "del día a día".
María asintió.
"Ya veo".
Sacó los documentos de la carpeta y los dejó sobre la mesa. "Muéstrame, no firmes".
"Ya que aquí todos somos adultos", dijo María, "evitémosnos sorpresas. Aquí están los documentos del apartamento. Aquí está el calendario de pagos de la hipoteca. Aquí está el comprobante de quién dio la entrada. Y aquí están los extractos bancarios".
Igor frunció el ceño.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
