Una millonaria tocó la puerta de la casa más humilde de su empresa… y descubrió una realidad que ningún dinero le había enseñado.

Laura firmó todo sin leer.

Esa noche no volvió a su penthouse.
Se quedó sentada junto a una cama de hospital.

Carlos dormía sentado, vencido.

—¿Por qué hace esto? —preguntó él al despertar.

Laura tardó en responder.

—Porque creo… que he vivido equivocada.

Los días siguientes cambiaron todo.

Seguros médicos.
Cuidados para los niños.
Horarios flexibles.
Apoyo real.

Laura empezó a visitar el barrio San Miguel más de lo que había visitado a su propia familia en años.

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