Y cada vez que entraba a esa casa azul, algo dentro de ella se rompía…
pero de la forma correcta.
Meses después, nombró a Carlos gerente de mantenimiento general de la empresa.
—Confío en usted.
—Nunca pensé que alguien como usted…
—Yo tampoco —lo interrumpió—. Nunca pensé que alguien como usted me enseñaría a vivir.
Años más tarde, cuando le preguntaron cuál había sido la decisión más importante de su carrera, Laura Mendoza no habló de edificios.
Habló de una puerta azul, en una calle sin pavimentar.
Y de cómo, al cruzarla, encontró algo que el dinero jamás pudo comprar:
humanidad.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
