Una niña pequeña acudió a una comisaría para confesar un delito grave, pero lo que dijo dejó al agente completamente atónito.

La niña asintió.

—Yo… yo cometí un delito —tartamudeó.

—Cuéntame —respondió el agente con calma—. Soy policía, puedes contarme todo.

—¿Y me meterá en la cárcel después? —preguntó con voz temblorosa.

—Depende de lo que hayas hecho —respondió con suavidad.

La niña no pudo soportarlo más; rompió a llorar y casi de inmediato soltó algo que dejó a todos atónitos:

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.