Miré a Daniel, esperando a que interviniera. Simplemente se encogió de hombros.
"Mamá está preocupada", dijo en voz baja. "Quizás deberías hacerlo tú. Así todos se tranquilizarán".
En ese momento, comprendí perfectamente mi situación.
Me levanté de la mesa.
"¿Adónde vas?", preguntó su madre bruscamente. "Aún no hemos terminado".
“Sí”, dije con calma. “Fue un placer conocerte, pero esta será la última vez”.
Salí al pasillo. Daniel me siguió.
“Exageras”, dijo. “Mamá solo quiere lo mejor para mí”.
“No”, respondí, poniéndome el abrigo. “Tu madre quiere una sirvienta, no una compañera, y a ti te parece bien. Yo no”.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
