VOY A LAVAR LOS PIES DE TU HIJA Y ELLA VOLVERÁ A CAMINAR… Y EL RICO SE RIO PERO SE QUEDÓ HELADO…

y sobre cómo la medicina tradicional y la medicina moderna podían trabajar juntas. Este instituto no es solo mío, concluyó, es de todas las familias que creen que el amor puede curar. Es de todos los niños que no se rinden en soñar con caminar. y es de mi abuela que me enseñó que la mejor medicina del mundo es el cariño. Los aplausos fueron ensordecedores. En el público, Ana Sofía aplaudía con entusiasmo. Alejandro y Mónica lloraban de orgullo, y la doctora Elena movía la cabeza en admiración.

En los primeros 6 meses de funcionamiento, el instituto atendió a más de 200 niños. Los resultados eran impresionantes. Más de la mitad mostraba mejoras significativas y muchos lograban recuperar completamente los movimientos. Mateo se había convertido en una pequeña celebridad, pero seguía siendo el mismo niño humilde y dedicado de siempre. Se despertaba temprano todos los días para atender a los niños, estudiaba por la tarde y pasaba las noches planeando nuevos tratamientos. Mateo, dijo Mónica una noche cuando estaban cenando en familia, ya no quieres jugar más, solo vives pensando en el instituto.

Pero me gusta lo que hago, mamá. Cuando veo a un niño dando sus primeros pasos, es mejor que cualquier juego. Entiendo, hijo, pero es importante que también tengas tiempo para ser niño. Alejandro estuvo de acuerdo. Tu mamá tiene razón. ¿Qué tal si organizamos unas vacaciones en familia? Hace mucho que no viajamos. ¿Puedo llevar a algunos niños del instituto? Preguntó Mateo, siempre pensando en sus pacientes. Todos rieron. Era imposible separar a Mateo de su trabajo. La primera gran fiesta de cumpleaños de Mateo como miembro de la familia Villarreal fue inolvidable.

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