Empiezas a soportarlo, a sonreír educadamente, a irte "solo un ratito", a aguantarlo en silencio.
Pero esto te pasa factura en tu estado de ánimo, paciencia, autoestima e incluso en tu salud.
La madurez enseña algo simple:
Tú
No necesitas tener acceso a todos.
Consejos prácticos para manejar estas situaciones:
Reduce la frecuencia de las visitas sin discutir.
Reduce el tiempo que pasas allí si el ambiente se vuelve incómodo.
Aprende a decir "No puedo" sin dar largas explicaciones.
Observa patrones, no excusas aisladas.
Prioriza lugares donde te sientas a gusto.
Recordar esto ayuda mucho:
Elegir dónde estás también es una forma de cuidarte.
Recomendaciones emocionales importantes.
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