¿Alguna vez te has puesto tu blusa favorita, te has mirado al espejo y has sentido que algo no cuadraba? Quizás tus ojos se veían más cansados, tu piel un poco apagada o tu rostro había perdido su brillo habitual. ¿Y si el problema no fuera el corte ni el estilo, sino el color? Algunos tonos, incluso los más de moda, pueden influir en nuestra apariencia mucho más de lo que creemos, realzando o apagando nuestra luminosidad natural.
¿Por qué ciertos colores hacen que la tez se vea apagada después de los 50?
Con el tiempo, es común notar que los colores que antes nos parecían perfectos ya no tienen el mismo efecto. Esto es completamente normal. Cada color refleja la luz de manera diferente en el rostro. Cuando un tono es demasiado intenso, demasiado oscuro o le falta calidez, puede crear fuertes contrastes o aplanar los rasgos faciales, dando como resultado una apariencia cansada o sin vida.
La buena noticia es que pequeños ajustes en la elección de colores pueden marcar una diferencia notable, refrescando tu apariencia al instante, casi como volver de un paseo por la playa.
Negro: atemporal, pero no siempre la mejor opción.

El negro es un clásico por una buena razón. Estiliza, es elegante y sencillo. Sin embargo, cuando se lleva cerca del rostro, puede acentuar las sombras y marcar los rasgos, haciendo que la tez parezca más severa. Si el negro es uno de tus colores favoritos (y es difícil no amarlo), considera llevarlo más alejado del rostro o combinarlo con accesorios más claros, joyas luminosas o maquillaje en tonos suaves.
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