5 cosas que nunca debes tirar después de que fallece un ser querido

Un reloj que nunca se quitaba

Sus gafas de lectura

Una chaqueta que usaba constantemente

Un llavero con un dije desgastado

Un bolígrafo que se negaba a reemplazar

Estos objetos no tienen valor material. Importan porque reflejan los detalles más íntimos de quién era esa persona: sus hábitos, peculiaridades y rutinas cotidianas.

No es necesario conservarlo todo. Pero no subestimes el poder sanador de aferrarte a uno o dos objetos sencillos que te hagan sentir bien. A veces, un solo objeto cotidiano puede brindar más consuelo que una caja entera guardada por obligación.

Elige lo que resuene contigo, no lo que te sientas obligado a conservar.

4. Mensajes personales y recuerdos digitales
En el mundo actual, gran parte de nuestra conexión se produce a través de pantallas. Los intercambios cotidianos —bromas compartidas, actualizaciones rápidas, conversaciones profundas y fotos al azar— a menudo conllevan un significado emocional que no apreciamos del todo hasta que alguien ya no está.

Estos recuerdos digitales pueden incluir:

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