La salud cardíaca cobra cada vez más importancia después de los 60 años. Si bien el orégano no sustituye el tratamiento médico, algunos estudios sugieren que sus compuestos naturales pueden favorecer unos niveles saludables de colesterol y una circulación saludable.
El orégano contiene nutrientes vegetales que pueden ayudar a reducir la inflamación, un factor clave en los problemas cardiovasculares. Combinado con una dieta equilibrada rica en verduras, grasas saludables y proteínas magras, el orégano puede formar parte de un estilo de vida consciente del corazón.
Consulte siempre a su médico si padece una enfermedad cardíaca o toma medicamentos; sin embargo, añadir orégano como condimento se considera seguro para la mayoría de las personas.
3. Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario
A medida que envejecemos, nuestro sistema inmunitario se debilita de forma natural. El orégano se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades antimicrobianas y de apoyo inmunitario.
El carvacrol, uno de los compuestos activos del orégano, ha sido estudiado por su capacidad para combatir ciertas bacterias y reforzar las defensas naturales del organismo. Si bien el orégano no previene enfermedades por sí solo, incorporarlo a las comidas puede ayudar a fortalecer la resistencia inmunitaria general. Muchas personas mayores disfrutan del té de orégano durante la temporada de resfriados como una reconfortante adición herbal a su rutina.
4. Puede favorecer la digestión
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