Igor caminaba por el apartamento en silencio, como un inquilino. Intentó prepararle caldo. Le preguntó si se había tomado las pastillas. Su preocupación ahora no parecía amor, sino miedo.
"Marin, no nos precipitemos", dijo esa noche, de pie en la puerta de la cocina. "Somos adultos. Todos tenemos crisis".
Marina lo miró desde su carpeta de documentos.
"Una crisis es cuando dejas de entenderte. Y tuviste una vecina en nuestra cama mientras yo estaba en el hospital. No es una crisis, Igor. Es una elección".
Hizo una pausa. De repente, dijo algo que ella no esperaba:
"Creía que habías dejado de quererme hacía mucho tiempo". Marina dejó los papeles a un lado.
"¿Debería preguntar? ¿Hablar? ¿Decirte que no te encuentras bien?"
"De todas formas te habrías refugiado en el llanto y el silencio." "Y saliste de mi cama con la camiseta de otra persona", respondió en voz baja. "Una decisión muy madura."
Al día siguiente, pidió cita con un abogado.
No por venganza. Por amor propio.
Etapa 6: La joven vecina regresa y no encuentra lo que esperaba
Una semana después, Alina tocó el timbre ella misma.
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