A veces el amor llega cuando ya está...

Un año entero, durante el cual el tema desapareció de su vida, como si nunca hubiera existido.

El nombre de Denis ya no resonaba.

Como si se hubiera desvanecido.

Pero la gente no desaparece sin más.

Dejan huellas.

A veces demasiado profundas.

Hace una semana, estábamos sentados en su cocina.

La tarde era tranquila. Afuera caía una llovizna, y las gotas resbalaban lentamente por el cristal, como si tampoco tuvieran prisa. Sobre la mesa había una botella de vino, dos copas y un plato con algo que apenas tocamos.

Hablamos del trabajo, del tiempo, de pequeños detalles.

Y de repente se quedó en silencio.

Se quedó mirando su copa durante un largo rato.

Luego levantó la vista.

—¿Quieres que te cuente por qué lo dejé?

Asentí.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.