Sus ojos se clavaron en su tío.
Puro terror.
Por una fracción de segundo, la máscara de Gonzalo se deslizó.
Carmela lo vio.
Peligro.
“Vete”, ordenó.
Él sonrió fríamente.
“Esto no ha terminado”.
EL NOMBRE EN LA NOCHE
Más tarde, Carmela llamó a Dolores.
“Hay algo más”.
Salomé gritaba un nombre cada noche.
No su padre.
No su madre.
“Martín”.
Martín Reyes.
El jardinero.
Trabajó para la familia Fuentes durante tres años.
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