Antes de morir, tuvo una última petición: ver a su hija. Lo que ella le susurró ese día lo cambió todo.

Tiene 68 años y problemas cardíacos. Los accidentes ocurren. Las personas mayores...

La gente se cae. Olvida tomar su medicación.

Tiene emergencias en plena noche. ¿Insinúas algo? No insinúo nada. Digo que tienes 48 horas para resolver este asunto.

Cómo lo resuelvas es asunto tuyo. Pero si esa mujer presenta una demanda antes de la ejecución, ambos estaremos perdidos.

Gonzalo asintió lentamente. Había llegado demasiado lejos como para detenerse ahora. Una muerte más no cambiaría nada, solo aseguraría su futuro.

Dolores llegó a casa agotada. El viaje a San Jerónimo la había dejado exhausta, pero lo que descubrió valió cada kilómetro.

Martín Reyes era la clave. Tenía pruebas; solo necesitaba encontrarlo. Revisó su correo electrónico antes de entrar. Entre facturas y publicidad, había un paquete sin remitente, un sobre grueso y acolchado.

Lo abrió con cuidado. Dentro había un dibujo. Un dibujo hecho con crayones, claramente hecho por un niño muy pequeño.

Mostraba una casa, una figura tendida en el suelo y un hombre de pie junto a ella.

El hombre llevaba una camisa azul. En la parte inferior, alguien había escrito una fecha: hacía 5 años, tres días después de la muerte de Sara.

Dolores le dio la vuelta al dibujo. En el reverso había un mensaje escrito a mano por un adulto. Si alguien ve esto, es demasiado tarde, pero si aún hay tiempo, sigan buscando.

La verdad está más cerca de lo que creen. Sr. Martín Reyes. D

Los olores le hicieron latir el corazón con fuerza.

Martín estaba vivo. Había guardado este dibujo durante 5 años esperando el momento oportuno y ahora, con la ejecución a pocos días de distancia, había decidido actuar.

¿Pero por qué enviar un dibujo de una niña? ¿Qué intentaba decir?

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