Era una mujer de 60 años que vivía sola con tres gatos y recuerdos de tiempos mejores. Sara me llamó esa noche, confirmó Beatriz. Estaba asustada.
Me dijo que había descubierto algo sobre Gonzalo, el hermano de Ramiro, un fraude relacionado con el testamento de sus padres. ¿Qué más me dijo? Que Gonzalo la había estado acosando desde antes de casarse.
Ramiro nunca lo supo. Sara no quería causar problemas entre los hermanos, pero en los últimos meses Gonzalo se había vuelto más agresivo.
La amenazó si no se callaba sobre el testamento. ¿Por qué nunca lo denunció a la policía? Beatriz bajó la mirada.
Mi primo Aurelio me visitó dos días después de la muerte de Sara. Me dijo que si abría la boca, investigaría mis impuestos y encontraría irregularidades.
Cosas raras que desconocía.
Me dijo que podía destruirme la vida con una sola llamada. Tenía miedo, Dolores. Tenía miedo y me callé. Y he vivido con esa culpa durante cinco años. ¿Estarías dispuesta a testificar ahora?
Beatriz miró por la ventana donde el sol comenzaba a ponerse. Sara era mi mejor amiga. Dejé que condenaran a su inocente esposo por cobardía.
Si testificar ahora puede arreglar algunas de las cosas que hice mal, estoy dispuesta. Dolores salió de la casa de Beatriz con una grabación de su testimonio y una esperanza renovada.
Pero cuando llegó a su coche, notó algo extraño: un vehículo negro aparcado al final de la calle, el mismo modelo que había visto frente a su casa días antes.
Ella fingió no darse cuenta y condujo a casa. El coche negro la siguió a distancia. Dolores cambió de ruta, tomando calles laterales.
El coche la seguía. El corazón le latía con fuerza, pero mantuvo la calma. En sus años como abogada, había enfrentado amenazas peores.
Finalmente, se detuvo en una zona bien iluminada frente a una comisaría. El coche negro pasó de largo, pero algo se cayó de la ventanilla al acelerar.
Dolores esperó unos minutos antes de irse y recogió el objeto del suelo: una medalla religiosa de esas que las madres dan a sus hijos para protegerlos.
Tenía sus iniciales grabadas.
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