Antes de Ser Ejecutado, su HIJA SUSURRA Algo que Deja los Guardias en SHOCK… Justo antes de ser ejecutado, un reo pide un último deseo, que le permitan hablar con su pequeña hija Salomé.

Si él caía, muchos caerían con él. “Voy a hacer algunas llamadas”, dijo Gonzalo. No va a pasar ni una noche en prisión, pero hay otro problema. La abogada peor, el jardinero Martín Reyes. Interceptamos una llamada anoche. Está vivo y está en contacto con Dolores Medina. ¿Dónde está? San Jerónimo, en casa de su madre. La abogada va hacia allá hoy. ¿Quieres que los interceptemos? Aurelio lo pensó un momento. No, deja que llegue, deja que se reúnan y cuando tengamos a todos juntos, resolveremos todos los problemas de una vez.

Era un plan limpio, eficiente. Pero Aurelio había subestimado a sus enemigos y eso le costaría todo. Dolores llegó a San Jerónimo al mediodía. El viaje había sido largo y su cuerpo protestaba con dolores que prefería ignorar. Su médico le había advertido que el estrés podía matarla, pero morir buscando justicia era preferible a vivir sin haberla encontrado. La casa de Consuelo Reyes estaba igual que antes, pero esta vez la anciana la esperaba en la puerta con expresión nerviosa.

“Mi hijo está adentro”, susurró. “Pero no es el único. Hay alguien más que quiere verla”. Dolores entró. En la pequeña sala, sentado en una silla vieja estaba Martín Reyes. Era un hombre de unos 40 años, delgado, con barba descuidada y ojos que habían visto demasiado. “Señora Medina”, dijo levantándose. “Gracias por venir. Tiene mucho que explicar Martín, empezando por cómo es posible que Sara Fuentes esté viva.” Martín miró hacia la puerta del cuarto trasero. No tengo que explicarlo.

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