Ella... y él.
Enmarcados en un corazón.
Con un mensaje que se burlaba de todo lo que había intentado construir.
La gente jadeó.
Algunos apartaron la mirada.
Otros simplemente se quedaron mirando.
Regresé al micrófono. —Rompo el compromiso.
Su voz se quebró. Suplicó.
Mantuve la calma.
—Puedes quedarte con el anillo —dije—. Parece que lo vas a necesitar.
Nadie se rió.
Nadie se movió.
Dejé el micrófono.
Y me marché.
Afuera, el aire se sentía diferente.
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