Ella estaba durmiendo en el camarote 8A cuando el capitán preguntó si había algún piloto de combate a bordo.

—Soy piloto —dijo en voz baja.

La azafata se inclinó hacia ella.

—Piloto de combate. Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Volaba F-16.

Un murmullo se extendió por la cabina mientras la gente se giraba para mirarla.

En ese momento, ya no era solo Mara.

Volvía a ser la Capitana Dalton.

Capítulo 4: Entrando en la cabina
Mientras caminaba hacia la parte delantera del avión, todos los pasajeros la observaban.

Su corazón se aceleró, la adrenalina regresó como una chispa que creía extinta hacía mucho tiempo.

Dentro de la cabina, la situación era tensa. El capitán y el primer oficial parecían exhaustos y preocupados.

«Hemos perdido parte de nuestros sistemas de vuelo», explicó el capitán. «El piloto automático falló hace veinte minutos. Ahora volamos manualmente».

Señaló la pantalla del radar.

Mara se inclinó hacia adelante.

Otro avión volaba cerca, demasiado cerca.

«¿Cuánto tiempo lleva siguiéndonos?», preguntó con calma.

«Unos quince minutos. Sin señal de transpondedor. Sin comunicación. Está igualando nuestra velocidad y altitud».

Mara reconoció el patrón de inmediato.

Esto no era una coincidencia.

Era intencional.

Capítulo 5: Una amenaza oculta
«¿Ha contactado con control de tráfico aéreo?», preguntó.

«Sí», respondió el capitán. «Pero no lo ven en el radar. Creen que nuestro sistema está fallando».

Mara estudió la pantalla con atención. La posición del avión era agresiva, exactamente como se usa en las interceptaciones militares.

—Obtengamos confirmación visual —dijo—. Activen las cámaras externas.

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