"Lo siento", respondió.
Cerré la puerta con llave y me subí al coche patrulla.
Durante el trayecto, la ansiedad me revolvía por dentro.
"¿Adónde vamos?", pregunté.
"No muy lejos".
"¿No muy lejos, dónde?"
"A un lugar seguro".
Mi teléfono vibró. Apareció un mensaje de Mark:
"Mamá, por favor, no te asustes. Solo confía en nosotros".
Confía en ellos, después de cuatro horas de silencio.
Finalmente, el coche patrulla entró en el aparcamiento de un centro comunitario que reconocí.
Afuera había autos que me resultaban familiares.
La camioneta de Mark.
El sedán de Sarah.
La camioneta de Jason.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
