La chica finalmente habló, con la voz temblorosa.
“Lo siento… No quería causar problemas”.
Clara la miró bien por primera vez.
No era solo una intrusa.
Era joven. Nerviosa. Asustada.
Y embarazada.
Algo en Clara se ablandó, solo un poco.
“¿Cómo te llamas?”
“Lucía”.
El tiempo transcurrió en silencio.
Entonces, lentamente, la verdad se reveló. No era una traición. No era lo que Clara había imaginado en aquel primer momento.
Solo confusión.
Malas decisiones.
Torpes intentos de hacer algo bien.
Cuando todo terminó, Clara suspiró profundamente.
“Esto se manejó muy mal”, dijo.
Todos asintieron.
—Pero… ya pasó.
Siguieron las disculpas, de parte de todos.
Clara los miró a los tres. Su expresión se suavizó un poco.
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