El impétigo, conocido popularmente como “costra”, es una de las infecciones cutáneas más frecuentes, especialmente en niños, aunque también puede afectar a adultos. Se trata de una afección superficial de la piel causada principalmente por bacterias, que se caracteriza por la aparición de lesiones visibles que suelen generar preocupación, tanto por su aspecto como por su facilidad de contagio.
Esta enfermedad es provocada, en la mayoría de los casos, por bacterias como el Staphylococcus aureus o el Streptococcus pyogenes, microorganismos que pueden ingresar al organismo a través de pequeñas heridas, picaduras de insectos, raspones o irritaciones previas en la piel. Aunque puede parecer algo leve en sus primeras etapas, es importante reconocer sus signos y tratarlo a tiempo para evitar complicaciones o la propagación a otras personas.
El impétigo suele comenzar con la aparición de pequeñas ampollas o lesiones rojizas que, con el paso de los días, se rompen y dejan expuesta una zona húmeda. Posteriormente, esta área se seca y forma una característica costra de color amarillento o miel, que es uno de los signos más distintivos de la infección. Estas lesiones pueden aparecer en distintas partes del cuerpo, aunque son más comunes alrededor de la nariz, la boca, las manos y las piernas.
Uno de los aspectos más relevantes del impétigo es su alto nivel de contagio. El contacto directo con las lesiones o con objetos contaminados, como toallas, ropa o juguetes, puede facilitar la transmisión de la bacteria. Por esta razón, es habitual que se presenten brotes en entornos donde hay contacto cercano, como escuelas o guarderías.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.

