Dentro de la sala de juntas, Alejandro, Fernanda y Doña Rebeca se sentaban con confianza entre los ejecutivos, vestidos de gala.
«Estoy tan orgullosa de ti», susurró su madre. «La propia directora general estará aquí hoy. Asegúrate de impresionarla».
«Por supuesto», respondió Alejandro con aire de suficiencia. «Fernanda y yo somos el futuro de esta empresa».
Entonces el director de operaciones se puso de pie y se dirigió a los presentes.
«Señoras y señores, hoy es un momento histórico. Tras años liderando desde la sombra, es un honor para mí presentarles al único propietario y director general de esta empresa».
Todos se pusieron de pie.
Las puertas se abrieron.
Ocho guardias de seguridad entraron primero.
Y entonces… entré.
Llevaba un traje blanco a medida que resaltaba mi embarazo, junto con joyas de diamantes heredadas de mi abuelo. Cada paso resonaba en la silenciosa sala.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
