Fue entonces cuando lo comprendí.
Adrián no actuaba impulsivamente.
Ya había empezado a aprovecharse de mí.
Y en ese mismo instante tomé una decisión:
Cuando regresara… no encontraría la casa que creía suya.
PARTE 2 (Paráfrasis)
“Quiero la casa vacía antes de las 4 de la tarde”.
Esa fue la primera llamada que hice.
No lloré.
No grité.
A veces la ira no explota, sino que se intensifica.
Llamé al banco.
A mi abogado.
Al equipo del sistema de domótica.
A una empresa de mudanzas.
A un almacén.
A un perito forense.
En una hora, todo estaba en marcha.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
