Un emblema de los Navy SEAL.
Un hombre que salía de la cabina se quedó congelado a medio paso. Era el capitán Jonathan Markell, el piloto.
La miró fijamente. Parpadeó. Y luego susurró:
—Señora… ¿dónde se ganó eso?
Rhea se enderezó.
—Quince años en guerra especial.
El piloto inhaló con fuerza, como si acabara de reconocer a un fantasma de un mundo que la mayoría de los civiles jamás ve.
—¿Quién la sacó de Primera Clase? —preguntó, con la voz tensándose.
Pero antes de que ella pudiera responder, levantó su radio.
—Control de puerta, detengan el abordaje. Tenemos una situación.
Rhea sintió cómo todas las cabezas se giraban. Cómo cada susurro se acumulaba.
¿Por qué intervenía el piloto?
¿Qué sabía sobre su pasado—
y por qué se veía asustado?
PARTE 2
EL PILOTO QUE LA RECONOCIÓ… Y EL SECRETO QUE NINGÚN PASAJERO CONOCÍA
El capitán Jonathan Markell salió por completo de la cabina, con el rostro extrañamente pálido. Por un instante, Rhea se preguntó si había violado alguna norma oscura simplemente por existir en el asiento equivocado.
Pero entonces lo vio: reconocimiento.
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