Rhea le agarró el brazo, lo giró y lo estampó contra el mamparo.
La bolsa cayó.
Dentro había:
Corta cables.
Llaves de panel.
Y un relé de circuito chamuscado.
Rhea se quedó helada.
Alguien había manipulado el avión.
El capitán Markell salió corriendo de la cabina.
—Calden… ¿qué demonios está pasando?
Ella levantó la bolsa.
—Alguien acaba de intentar derribarnos.
Un murmullo de horror recorrió la cabina.
El hombre, ya inmovilizado, escupió:
—¡Ella no se suponía que estuviera en este vuelo!
La sangre de Rhea se heló.
Él la conocía.
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